Monday, August 01, 2011

Memories Of Warmth


La razón por la que escribo después de mucho tiempo es porque no tengo con quién conversar. Y pues yo tenía a alguien con quién conversaba ... pero le expresé mis sentimientos y lo que ha hecho es alejarse totalmente. Como sé que es una buena persona supongo que lo habrá hecho para no hacerme daño. Me dijo que se sentía muy mal, después de que le dije lo que sentía. El hecho es que estamos en dos ciudades diferentes. Esa persona que fue tan especial vive en la capital y yo por razones de trabajo vivo en otra ciudad. Aquí no tengo muchos amigos, no al menos uno al que le pueda contar estas cosas.

Cuando caminaba sólo pensaba en ella. Es un poco difícil cuando tienes que trabajar, en realidad lo haces porque quieres salir adelante, es mucho esfuerzo estar lejos de casa ... las estrellas son bonitas pero no son suficientes, necesitas a alguien a quién mostrarle tu alegría al verlas. Sólo alcanzaba desear que un día lejano o cercano pudiesemos ver juntos esas pocas estrellas.

Pero cuando se fue todas esas promesas que le hice a mi corazón se fueron, y ¿en qué estaban fundadas?, ya no lo sé.

Le escribí más cartas que nunca contestó, le envié una flor que no sé si recibió.

Todo eso lo guardaba en mi corazón y explotó así:

Me torcí el dedo medio, eso no se lo conté a ella. No fui a ningún médico, la verdad es que a veces no confío en ellos. Como vivo en un pueblo, no hay muchos doctores y cobran excesivamente caro. Fue así como decidí ir a ver a una curandera ... se parecía mucho a Sophie Hatter. Ya era de noche y me pidió que le traiga una venda para mi dedo y aceite de lagarto. Ya me habían advertido que me iba a doler, porque ella iba a jalar y a doblar, etc, etc.

Era una ancianita que a las justas te escucha y le cuesta entender lo que le dices ... a veces creo que ni recuerda los rostros; tiene un par de pollos en su casa y un perro bebé.

Como había llegado un familiar de ella borracho, no quiso atenderme en su casa; trajo una silla y una almohadilla para que me siente sobre un trozo de vereda roto (creo que lo habría traido de una demolición).

Como toda abuelita era un poco renegona y desconfiada.

Yo me preparé para el dolor que iba a sentir. Me preguntó cómo me había hecho esa torcedura, y comenzó a frotar, hacía movimientos extraños, seguro había aprendido esas técnicas hacía mucho, y es una curandera muy reconocida.

_ ¿Te dolió mucho?, parece que no pudistes hacer nada ... todo este tiempo.
_ Sí, no pude - y se me salían las lágrimas-
_ Este tipo de cosas se deben curar a tiempo.
_ Es que ... es que ...

Por supuesto que notó que estaba llorando ... pero yo estaba llorando por otra cosa, sólo bastaba un pequeño motivo para que todo lo que había sentido explotase. Como era de noche se notaban las estrellas, esas bonitas estrellas que yo quería ver con ella. Ya no se veía el nevado y pensaba que no la volvería a ver ... todos mis sueños se fueron con ella. Aproveché para llorar cuando pude. Tanto así que los curiosos se comenzaron a acercar y compadecer por mi dolor ... pero ellos no sabían que lo que más me dolía estaba adentro y la ancianita no lo podía curar.

En mi mente, mientras lloraba y me ajustaban mi dedo, sonaba esta melodía que me gusta mucho ... pero no pensé que aplicara para mí aquella noche. Esa melodía se llama "Nukumori No Kioku" o "Memories of Warmth", que para mi caso yo traduzco como "Recuerdos de Calidez" ... el calor y felicidad que yo sentía cuando ella me hablaba ...

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